Azucena Villaflor (1924-1977)


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El Vicarato de la Armada y el Ministerio del Interior eran los lugares en donde solían presentarse cada vez más familias para preguntar desesperadas por el paradero de sus hijos. Cansada de la falta de respuestas, y con una valentía arrolladora, Azucena Villaflor propuso ahí mismo a las madres presentes organizarse para hacerse escuchar. Néstor, uno de sus cuatro hijos, había sido secuestrado el 30 de noviembre de 1976. “Tenemos que juntarnos e ir a la Plaza de Mayo, individualmente no vamos a conseguir nada”, convocó. Muchos estuvieron de acuerdo y comenzaron a intercambiarse teléfonos para coordinar acciones conjuntas.

El 30 de abril de 1977 se reunieron en la Plaza de Mayo una decena de mujeres. Si bien el primer encuentro fue un día sábado, para la tercer reunión las participantes se triplicaron y acordaron juntarse todos los jueves a las tres y media de la tarde. Este ritual perdura tres décadas después, para mantener vivo el recuerdo y la lucha.

Paradójicamente, fueron los policías que custodiaban la plaza quienes las obligaron a marchar. Como regía el Estado de Sitio, no estaban permitidos los grupos de tres o más personas, por lo que “debían circular de a dos”.

Con el objeto de reconocerse, tiempo después comenzaron a usar un pañuelo blanco en la cabeza, confeccionado en un principio con tela de los pañales que se usan para bebés. Ese pañuelo se convirtió en un símbolo de resistencia reconocido internacionalmente.

El 10 de diciembre de 1977, Azucena Villaflor fue secuestrada a la salida de su casa por un comando clandestino de la Marina. Ese mismo día, las Madres habían publicado con mucho esfuerzo una solicitada en los diarios reclamando por el paradero de sus hijos.

Según pudo corroborarse hace poco tiempo, su cuerpo fue arrojado vivo al mar y sus restos fueron encontrados, junto con otros 30 cadáveres, en 1978 en la costa atlántica, más precisamente en Santa Teresita, en donde fue enterrada como NN. Entre fines de 2004 y mediados de 2005 una autopsia permitió identificar su cuerpo, el cual fue restituido a su familia. Así, desde fines de 2005 sus cenizas descansan en la Plaza de Mayo.