16.07.2018

Entrevista a Alejandro Ginevra: Cómo construir en Argentina y sobrevivir exitosamente

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. Por un lado, tenés lo que ningún otro desarrollador: ya sos propietario de un extenso terreno en el Dique 1 desde los inicios mismos de la urbanización de Puerto Madero. Tu padre estuvo entre aquellos primeros visionarios, que se anticiparon y apostaron. Entonces, a diferencia de muchos otros que vinieron después, que debieron adquirir parcelas a valores mucho más elevados, la denominada incidencia del terreno ya la tenés asimilada. Pero, al mismo tiempo, eso te obliga a planificar a largo plazo, mientras otros terminan su emprendimiento y ven por dónde siguen. Madero Harbour es un proyecto de usos mixtos que lleva 10 años, con varios edificios de viviendas y oficinas ya habitados, con un supermercado operando y Harbour Tower en construcción... ¿Cómo se hace en Argentina para planificar y sobrevivir en el camino?

Pertenezco a una empresa familiar que va a cumplir 50 años, trabajo desde los 18 años en esto y voy a cumplir 55. Nunca fue distinto. Muchas veces, con varios gobiernos, nos ilusionamos con que algo va a cambiar. Pero al final todo vuelve a la "normalidad" argentina. Ya ni siquiera es una catástrofe, tal vez sí una resignación: es natural encarar un proyecto en el que no se cuánta plata voy a ganar (o perder), mucho menos cuánto va a costar realmente llevarlo adelante. Hemos construido en épocas muy críticas de hiperinflación, corralito, corralón, corridas cambiarias, pesificación, recesión. Pudimos vender, terminar los proyectos y fueron exitosos. Entonces la cuestión no es cómo hacemos nosotros los argentinos para subsistir, sino cómo logramos atraer y convencer a inversores extranjeros, que sí necesitan un marco de certidumbre, estabilidad y confianza. Porque nosotros estamos acostumbrados al vértigo y vamos a seguir, es nuestro país, no tenemos alternativa. Vivimos acá, aprendimos y crecimos acá, todo lo que tenemos se lo debemos a las oportunidades que nos brindó esta tierra. Con las dificultades, obstáculos y trabas que nos impone el día a día, sin las cuales seguramente se podría hacer el doble de cosas. Si, por ejemplo, tuviera financiación intermedia como los desarrolladores en Estados Unidos, encararía más proyectos, los concretaría más rápido. Argentina te obliga a ir mucho más despacio. El error fue haber creido que esta vez sí íbamos a poder generar las condiciones para acelerar el proceso y allanar el camino a un crecimiento sostenido.

. ¿Qué sensaciones te genera el gobierno? ¿Seguís confiando?

Ciertamente me siento desilusionado. Pero de hecho no es el gobierno, seguramente el responsable soy yo, que volví a confiar en que era posible un cambio y nuevamente no sucedió, como tantas otras veces. Creo que hay cosas que hizo bien: afuera volvimos a ser un país normal, se nos toma más seriamente, estamos de nuevo abiertos al mundo. Antes ibas a ver un banco extranjero y con solo decir argentino era un rechazo asegurado. Hoy te escuchan y dicen "esperemos". Es un avance. Pero indudablemente a nivel interno el gobierno no acierta con el plan económico que se necesita para bajar la inflación, generar puestos de trabajo, impulsar la producción. Por momentos parecen improvisados o mal asesorados, desorientados, pero sigo apostando a que vayan modificando el rumbo hasta que den en la tecla. Mientras tanto, uno sigue trabajando y proyectando con lo que tiene, como puede. Es el ser argentino.

. ¿Como empresario nacional que apuesta al país te sentís solo? ¿Poco respaldado?

Un buen ejemplo es el de los créditos intermedios, no existen. En Estados Unidos hoy hago una llamada y me dan un crédito para comprar un terreno allá. Porque me dedico a esto hace décadas y tengo las garantías. Acá eso no sucede. El sistema financiero no está orientado al sector productivo: no se otorgan créditos por montos relevantes y si me lo dieran la verdad que a estas tasas no los tomaría. Otro ejemplo es el de los créditos UVA, que fueron encausados para la compra de departamentos usados y no eran aplicables a proyectos en pozo. ¿Qué hicieron quienes vendieron sus departamentos? Se guardaron los dólares o los sacaron del país. Si realmente se quiere promover la inversión, hubieran creado un instrumento UVA para los desarrolladores, que los recursos que obtienen de la venta de un edificio lo reinvierten en un nuevo emprendimiento.

Mas allá de eso, yo me siento más cómodo con el dólar a $30 que a $20. Abre posibilidades a la exportación, naturalmente las importaciones se encausarán a lo que se necesita y no se produce en el país. Va a aumentar el turismo interno y vendrán más extranjeros, se reactivará la construcción de hoteles. Menos argentinos comprarán propiedades en Miami, porque el que tenga que pagar las expensas y los impuestos de allá ahora lo va a pensar varias veces. Era más barato comprar en Miami que acá, hoy eso se revirtió.

. ¿Tus inversores y compradores también se sienten más cómodos?

Nosotros vendemos en dólares o en pesos ajustados por el índice de la CAC (Cámara Argentina de la Construcción). La gran mayoría compró en dólares. No tengo quejas. En cambio los que ajustan por inflación son los que más incómodos se sienten, porque el aumento de precios resulta aún más imprevisible que la corrida cambiaria. Es cierto que el comprador de Puerto Madero es especial, aunque lo financiemos ya tiene el dinero para adquirir su propiedad. Nuestro barrio es un refugio, una gran caja de ahorro, desde sus inicios ha sido así. Nadie vende ahora un departamento en la ciudad y acá incluso aparecieron más interesados. Lo que sí estoy notando es que hay más extranjeros vendiendo, retirándose.

. ¿Cómo te imaginás Puerto Madero en los próximos años? ¿Cuándo va a estar realmente consolidado?

Creo que la autopista, el Paseo del Bajo, va a representar un verdadero cambio, un antes y después. Va a descomprimir el tránsito, mejorar la accesibilidad y generar integración urbana, sin dudas va a dinamizar toda la Ciudad. Algún día no tan lejano finalmente se van a urbanizar la ex Ciudad Deportiva y la Isla Demarchi, Puerto Madero se va a comunicar con la Boca a través del llamado Dique Cero. Entonces creo que debemos aprovechar toda esta movida y anticipar la infraestructura, generando nuevos accesos, ensanchando el puente de Elvira Rawson de Dellepiane. Se lo planteo a los funcionarios cada vez que tengo la oportunidad. Hay que planificar la ciudad de los próximos 20 años, en donde Puerto Madero tendrá una ubicación aún más privilegiada.

 

 

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