13.08.2014

Puesta en valor de la Fuente de las Nereidas


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El Gobierno de la Ciudad -a través de la Dirección General de Espacios Verdes, dependiente del Ministerio de Ambiente y Espacio Público- propició la recuperación de la Fuente de Las Nereidas. Las obras se enmarcan dentro de un plan de recuperación de unas 30 fuentes porteñas. 

Ubicada frente al Espigón Plus Ultra de la Reserva Ecológica Costanera Sur, esta obra de la reconocida escultora tucumana Lola Mora se encontraba visiblemente desmejorada. 

Las mejoras consistieron en la instalación de una electrobomba sumergible y reparación de todas las partes de mampostería deterioradas en la batea. Además se refaccionaron, sellaron e impermeabilizaron dos módulos del borde de mármol de Carrara, se instalaron tres picos de agua y una cañería nueva. También fueron arregladas las luminarias existentes y colocadas cuatro nuevas, junto con la limpieza de los vidrios templados perimetrales. 

La anterior puesta en valor había sido a principios de 2011, lo que da cuenta del constante y lamentable vandalismo al que es sometida, pese a que desde mediados del año 2000 se encuentra protegida por un cerco vidriado.


Fuente de las Nereidas: Su historia 

Fue realizada en 1901 por Dolores Mora de la Vega, más conocida como Lola Mora, la primera escultora profesional del país. La fuente -realizada en mármol de Carrara- representa el nacimiento de la diosa Venus. Dentro de una gran valva marina, tres caballos alados briosos son sujetados por tres tritones. En el centro, sobre un basamento de piedra, las dos nereidas que dan nombre a la obra sostienen otra valva, de la que surge triunfal Venus, diosa latina del amor y la belleza. Su composición piramidal y simetría le dan equilibrio, sus múltiples líneas curvas le aportan sensualidad, y el movimiento espiralado del cuerpo de las sirenas obliga al espectador a rodear la obra para apreciarla en su conjunto, buscando un frente que no tiene.

Esta particular obra fue donada al país por la escultora tucumana y su destino originario era la Plaza de Mayo, que rápidamente fue descartado por las reacciones contrarias que generó. Las sensualidad y desnudez de sus figuras generaban una fuerte polémica en la sociedad de la época y durante meses se debatió cuál sería el emplazamiento final de esa fuente "escandalosa e inmoral". Finalmente, por gestión del general Bartolomé Mitre, fue inaugurada el 21 de mayo de 1903 en la intersección del Paseo de Julio (hoy Leandro N. Alem) entre Cangallo (Perón) y Piedad (Sarmiento). Más tarde, en 1918, la escultura fue trasladada al recientemente inaugurado Balneario de la Costanera Sur , realzando la elegancia del romántico paseo. Fue la propia Lola Mora quien dirigió el traslado de su obra, haciéndose cargo personalmente de los costos (deuda que la Municipalidad saldaría 14 años después).

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